pues eso...que algunas de las cosas que nos vayamos encontrando en este viaje, las iremos guardando en esta caja, en este blog, para compartirlas con aquellos que de de vez en cuando quieran pasarse por aqui y abrir esta caja de historias....Ivan y Adela
miércoles, 23 de enero de 2008
Kathmandu
domingo, 6 de enero de 2008
Estos días...
Que los que parten piensan más en el regreso que en la propia partida…
No sé si es así…(de momento, creemos que no…)
Pero ahora, sabemos,
Que...
regresar y encontrar que están todos los que estaban,
Es una alegría tan grande...
Regresar para ver como crecieron los niños, para dar la bienvenida a los que llegaron y no eran antes de marcharnos, y para ver que el tiempo no ha dejado sus zarpas en los mayores… o si lo ha hecho, es casi imperceptible…
Es algo irreal, frágil, que no sucede siempre,… y por tanto, es el mejor regalo de navidad.
Fantásticos los días de diciembre en casa. De una navidad que no lo parecía, porque la fiesta iba por dentro y no tanto por fuera, al menos para nosotros, que no esperábamos los regalos de Papa Noel, sino sólo encontrar a los nuestros… y allí estaban!!
Grandes estos días!
Donde no hubo ocasión para todos los que son..., pero estuvieron de maravilla aquellos que pudieron ser…con la calma y las ganas de los re-encuentros esperados.
Regresar así es como no haberse ido.
Y así, también,
Volverse a marchar se hace con gozo, con la alegría intacta de hacer maletas como por primera vez…
Y en esas estamos…
en hacer y deshacer maletas,
En partir, regresar, volver y de nuevo partir…
De la navidad en Madrid, con los nuestros,
a un fin de año-inicio de otro, de nuevo en Cerdeña,
hecho con los amigos de aquí, que tras este tiempo viviendo en Arzachena son también de nuestra familia;
con amigos encontrados por primera vez;
fin de año con acento sueco, italiano, francés; el más pequeño con 6 años y los mayores…allá por los 60,… y todos en una cocina grande, en una mesa enorme hecha por el dueño de la casa, de una casa de campo, con una terraza en medio de la oscura campiña sarda, hecha a posta para ver estrellas.
fin de año con lentejas, uvas, panetone y muñequitos de nieve hechos con huevo duro;
...2008 que ya recorrió unas horas, que se hicieron días...
Las horas para hacer algunos “hasta luegos”, horas para recoger y dar las gracias a la casa Lu Celvu que nos ha hecho de refugio durante estos meses, donde vimos andar el otoño, donde vivimos parte de un invierno mediterráneo y dónde aprendimos del humor de los vientos de esta isla.
De aquí nos vamos con algunos kilos de más, de tanto comer bien, a la italiana; ahora sabemos hacer pesto a la genovesa, papasini, pasta de mil formas, suppa galuresa… gracias a Antognetta, la mama de Michele y a la Nonna que nos dieron lecciones de cocina y de vida (y para mi, además, fueron profesoras de italiano).
Con nuestra familia italiana
Michele, Stefania e Iván
Horas para recoger y volver a montar la casa sobre ruedas…
Despedirnos, sonreir…
Y coger un barco, que hoy, 3 de enero de 2008 nos lleva de nuevo, Mediterráneo a través y con un baile de cuna, a tierra firme (que digo yo… que vivir en una isla es como vivir en un barco grande…flotando casi sin saberlo)
Ahora, tenemos unos cuantos kilómetros por delante,
Han dado nieves para atravesar el continente…
Italia y Francia para llegar a casa… justo en la noche de Reyes.
...................
¡Ah! De las muchas historias encontradas en la isla, no nos podemos ir sin invitar a cualquiera que lea esto, que tenga el tiempo, las ganas y la imaginación...
a escribir un cuento con algunos de los personajes que durante estos meses hemos conocido en la casa Lu Celvu…, aquí os los dejamos... por si alguno se anima ;):
Ya estaban cuando llegamos:
-Un gato que sólo tiene 3 piernas y se fía poco y corre todo lo que puede… Hendy.
-La nona de todos los perros, la perra LiLy tranquila, blanca y reumática a la que respetan todos.
-El perro Pepito, el que escapa siempre que puede para llevar una vida bucanera…
-Estelina, el caballo que se cree una vaca.
-El señor Buffo, y su señora esposa (a la que descubrimos bastante después), dos mochuelos que al atardecer se confunden entre las rocas de su nido, y te miran… y te miran…pero no te acerques!
Y llegaron en este tiempo:
-El gato Mucca: el gato hablador, que anuncia su propia llegada con maullidos y súplicas… para ver que consigue que caiga…(y que ha sido nuestro invitado en la casa en las peores noches de tormenta y vientos,... y que se comió el atún y al que le hicimos una cama).
-El pájaro con el pico torcido, que llegó malito en la mano de Iván porque había comido un fruto extraño... y que al final, se recuperó…y salió volando.
-Llegó la nueva vaca Adela. Blanquita y marrón. Ya cumplió el mes y ahora le nació también una primita…, las vemos jugar desde la terraza.
-Y por último… llegó Ringhio, el perro que encontraron Michele y Stefania, y que se te abraza a las piernas para que no te vayas.
…
A Max, el perro marinero, le dedicaremos capítulo aparte, que su historia es bien curiosa.
Y Yimy…?
Yimy no es ni gato ni perro, ni caballo ni vaca…
Yimy fue el furgonchino de Luca (amigo de Iván y Michele); con él Iván ya recorrió parte de Italia… y al final, también el furgonchino se vino a vivir a Cerdeña, allá en el 2000.
Y en estos días le ha tocado partir también a él.
Se lo llevó un coleccionista, a Bolognia, para darle una nueva vida…
Y con él se llevaba un pedacito del cuore de Iván que tanta inspiración encontró en Yimy..
viernes, 30 de noviembre de 2007
martes, 27 de noviembre de 2007
Hojas en blanco-cuando empiezas de cero en otro lugar
a mi me daba vergüenza entrar en un bar para pedir un vaso de agua si tenía sed;
siempre le pedía a mi hermano que entrara y lo pidiera por mi…
en mi casa se metían conmigo porque no me atrevía a entrar y pedirlo yo…
pues ya ves… pero estos días, he vuelto a tener de nuevo esa sensación…
sólo que ahora no pido agua, pido trabajo;
tengo casi 30 años en lugar de 10;
me quedo un rato parada delante de la puerta del instituto o de la floristería (que de momento es donde busco trabajo)… y luego, un poco nerviosa, entro y me enfrento a la mirada extrañada de algún portero o de la dueña de alguna tienda…que, entienden a duras penas mi “itañolo” y que te miran con esa mezcla de: “tengo prisa…”, “ésta qué es lo que quiere…?”…y algunos, con un poco de simpatía, te dejan adivinar un destello de compasión en su mirada…
Hoy a la vuelta de un instituto donde, la verdad, me trataron bastante bien, me crucé con un pakistaní-indio-bengalés… (no lo puedo decir con mucha seguridad…); iba con una cesta en la mano llena de linternas, cintas para el móvil y cachivaches variopintos… en la espalda, llevaba una mochila.
Yo iba por la otra acera, pero por algún motivo, pensé lo cerca que estaba de él y lo lejos.
Estos días ando pensando en que no tengo oficio ni beneficio. En lo cómodo que se está cuando te acostumbras a un trabajo en el que terminas sabiendo cuál es tu sitio, tu obligación, incluso sabes que responder cuando te preguntan “a que te dedicas?” .. te guste más o menos.
Cuando da igual lo que hayas hecho antes, cuando no importa que en tu país trabajaras en esto o en aquello, mejor o peor… cuando de nuevo eres una hoja en blanco para el que te mira, cuando de nuevo nadie sabe nada sobre ti… a ratos, te notas los pies de barro. Porque parece que todo lo que creías ser ya no tuviera importancia para nadie, porque nadie lo sabe,… tú eres una hoja en blanco.
Y es entonces, cuando tienes esa sensación en los pies, cuando te sientes más cerca de todos aquellos que, llegados desde mucho más lejos, ( porque a esta isla también llegan pateras de África y gentes que vienen del Este y de Asia a buscarse la vida)… llegan aquí como hojas en blanco. Nadie sabe de sus sueños, de cómo fue su infancia en el lugar donde nacieron, de si en algún momento pudieron haber hecho cosas maravillosas con sus manos o con su mente, de si escriben poesía por la noche o si añoran a alguien que está lejos.
Ahora veo, que cuando llegas de lejos, y -de no tan lejos- , a empezar a buscarte la vida… eres una hoja en blanco.
Y eso que, al fin y al cabo, nada tienen que ver viajar y emigrar.
Nosotros aquí somos pseudo-extranjeros, de un país rico, conocido y que está de moda en Italia… y eso cambia mucho las cosas a nuestro favor, sobre todo cuando primero te han confundido con un rumano…y después les dices que no, que eres de España… y la cara, ya les cambia un poco. Y luego le dices que eres de Madrid, y todos contestan: “Ah! che bella!!”
Nuestra situación, por supuesto, es idílica; nosotros no hemos huido para alejarnos de la necesidad, de la falta de trabajo, de la falta de dinero para comer, para educar a los hijos…
Nosotros viajamos con un colchón, que se llama ahorros, que estamos dedicando a vivir esta experiencia: a viajar, a desprendernos, a aprender, a volver a empezar, a enfrentarnos a preguntas, a ver lugares hermosos, a conocer gentes…, a probar a hacer cosas diferentes en lugares diferentes…
Es cierto, que nuestra situación poco que tiene que ver con la del chico pakistaní-indio-bengalí (¿)…pero eso no lo sabe el que te mira como una hoja en blanco cuando te acercas a preguntar si buscan a alguien para trabajar. Nada sabe de mi, nada de lo que soy, de qué hago aquí, de por qué busco trabajo, de en qué he trabajado antes, o si escribo poesía por la noche…
Pero en casi todos los sitios donde he preguntado me encuentro algo que me lleva a esta reflexión: te miran un poco desde arriba, como si estuvieran situados un poco más alto que tú; como si ellos tuvieran lo que tu pides, como si ellos pertenecieran a un mundo del que tu eres sólo un invitado….
Y ahora me pregunto, si he podido mirar así…, al que vende CDs piratas en la calle Preciados, al camarero colombiano que trabaja en algún VIPs donde salía a comer en el trabajo, a la chica búlgara que pega carteles en la calle ofreciéndose para trabajar en el servicio domestico…
Si alguna vez pensé que eran invitados en mi tierra, si alguna vez les miré como si estuvieran un poco más abajo que yo, que tenía mi trabajo, mi estatus, mi coche, mi casa, mi puesto en el mundo....,
Si alguna vez has mirado así, imagina que tú también, en otro lugar, probases a ser una hoja en blanco…
sábado, 17 de noviembre de 2007
Cuenta de Pérdidas y Ganancias
Y sí,… de “Pérdidas y Ganancias”…
Pero cuenta… de “darse cuenta”.
Y Pérdidas y Ganancias… o Ganancias y Pérdidas… “de las que te das cuenta…”
Bueno, vamos a ver si me explico que, como dice Iván, me estoy liando la manta a la cabeza.
La cuestión es que, después de 3 meses y pico viviendo en la furgoneta, hemos decidido parar y buscar un lugar donde refugiarnos del invierno, de las pocas horas de luz y del tiempo, que, como es lógico, da muestras inequívocas de que el verano no llegará de nuevo hasta el año que viene.
Y resulta que el pararnos ha supuesto otro paso de este viaje, porque de pronto te das cuenta de algunas de las cosas que, normalmente, no te das cuenta, hasta que las ganas o las pierdes… al menos de vista…
Por ejemplo:
Tras este tiempo viviendo en la furgoneta nos hemos dado cuenta:
-de que habíamos perdido el calendario; se habían perdido los lunes por la mañana, los domingos por la tarde (… pensando en el lunes), los días laborables y las fiestas de guardar.
-habíamos perdido el despertador. Cuando ya entraba bastante luz por la ventanillas de la furgo… entonces era momento de levantarse… y por la noche cuando hacia frío, ya no había luz y estábamos cansados, era el momento de dormir…
-habíamos perdido el móvil; y por tanto la costumbre de pasar el día pendientes de él… para ver quien llama, para ver la hora, para ver si alguien se acuerda de ti o si ya sabes a que hora has quedado para ir a cenar el viernes. Todo este tiempo ha sido un tiempo sin citas, sin horas…
-habíamos perdido la tele! Y con ello habíamos ganado un montón de horas de charla y lectura que normalmente eran ocupadas por la Señora Televisión.
-habíamos perdido la nevera.. y por tanto la costumbre de comprar más de lo que puedes comer en 2 días.
-habíamos perdido el agua corriente, así, una de las “misiones” casi diarias de la vida en la furgo era encontrar fuentes. Y oye… nos estábamos haciendo unos expertos buscadores de agua…
Pues si, ya veis… resulta que de todo esto te das cuenta cuando, de nuevo, al encontrar una casa donde vivir y establecernos, han reaparecido de nuevo todas estas cosas: la televisión, el agua corriente, la posibilidad de una ducha siempre que quieras, la nevera,… el despertador.
Hemos tenido que perder por un tiempo todas estas cosas de la vida diaria, para darnos cuenta de que hemos ganado, por ejemplo:
-en capacidad de adaptación; cualquier cosa que se podía echar en falta de las comodidades de vivir en una casa ha sido superada e incluso relegada a la lista de “cosas que, en realidad, no hacen tanta falta”.
-hemos ganado muchos momentos de sol, tardes tranquilas de lecturas compartidas, reflexiones en voz alta y tiempo para hacernos preguntas.
-hemos ganado en ligereza; ahora tengo la certeza de que cuantas menos maletas mejor, en sentido real y figurado.
-hemos ganado la capacidad de volver a hacer una fiesta casi por cualquier cosa.
Y el haber encontrado una casa donde vivir y por tanto, parar un tiempo, ha supuesto también el re-encuentro con amigos que hacia meses que no veíamos:
Irene y Manolo volaron a Cagliari y recorrimos el sur de esta isla bonita: Porto Pino y su playa con dunas de arena blanca, San Antioco y el descubrimiento de cómo se hace el hilo de Bisso, la playa de Piscinas, la Isla del Pan de Zucchero…; fueron días que se hicieron cortos, intensos, para ponernos al día y para disfrutar juntos.
Playa de Piscinas (Costa Verde)
Isla del Pan de Zucchero en Porto Flavia
Y un poquito después, llegó Mariangeles, a vivir con nosotros nuestra “mudanza” a la casa Lu Celvu, que es donde vivimos; llegó y nos bañamos en las playas de la Isla Sparggi, vino para ver los defines desde el velero de Michele, para conocer a la Nona... Vino para hacernos sentir de nuevo cerca de casa, traernos noticias, abrazos y besos de los que saben a gloria.
Siesta en Lu Celvu
La tarde de los delfines
Las playas de la Isla Sparggi
Comiendo al sol
En breve recibiremos algunas visitas más, mientras tanto, aquí en nuestra nueva casa, estamos felices, vemos las montañas y el mar está tan cerca que las gaviotas se ven de vez en cuando entre las vacas que viven aquí al lado.
Ah!!! Y tenemos un vecino muy especial, (además de los 2 perros y los 4 gatos de la casa…) vive, en el camino de tierra que lleva a Lu Celvu, el Señor Buffo: un buho del mismo color de las piedras donde vive, marrones y negras, que se esconde un poco, andando hacia atrás, cuando ve que te acercas y que si echa a volar…como dice Mariangeles esta un poco gordo, porque le cuesta esfuerzo levantar su cuerpo rechoncho con sus alas cortas.
Nosotros, mientras, seguimos haciendo nuestra cuenta de pérdidas y ganancias y nos acostumbramos, de nuevo, a estar quietos en un sitio…
Os mandamos un beso fuerte desde Cerdeña, la isla con forma de huella de pie.
Ivan y Adela
El Pirata Garrapata
miércoles, 24 de octubre de 2007
La Nonna de La Maddalena- La abuelita que no se sienta
Veamos…
Imaginemos que te levantas un jueves,
…de octubre, …
En una “ísola” italiana…
Un jueves que resulta ser el día 91 de un viaje que empezó, hace justo…. 90 días…
Que resulta que has llegado a Cerdeña después de estos 3 meses a vueltas por la Europa…
Imaginemos que llegaste ayer… y que hoy,
Al despertar,
Te encuentras a la Nonna en el jardín.
La Nonna de Michele,
el “caro” amigo de Ivan,
La Nonna que vive en la Isla Magdalena…
Imagina que estás en Cerdeña,
Que la Nonna es una señora, “picolissima”, toda vestidita de negro,
Que ha llegado hoy desde su isla para una visita con el médico…por la diabetes.
Y ya ves…
Resulta que esta señora que habla un italiano que se entendería en cualquier lugar “del mondo” (porque yo “non parlo italiano” y la entiendo) hoy, al despertar, te sorprende con su torrente de lucidez calma, el de sus 87 “anni” de lucidez, cuando de pronto
en una conversación que no se lleva más tiempo que lo que tardas en desayunar al sol difuminado por la nieblina mañanera
te mira desde sus ojos pardos, color oliva, colocados en su cara llena de los rastros de las expresiones de su vida
y te dice:
(en su italiano de abuela tranquila)
Que es “buono” pararse a pensar sobre uno mismo,
A establecer relaciones,
A “vivire” experiencias y relaciones con “altri” seres humanos,
Que cuando trabajas mucho, corres mucho…
te pierdes las maravillas que te rodean,
y que, tal vez por eso, y por la tecnología del nuevo mundo,
hacen que se estén perdiendo las relaciones humanas,
el amor, la caridad, el afecto…
y entonces,
no nos “restara più”.
Y que por eso, el tiempo que uno se toma para desarrollar “il suo spazio personale”
es algo que nadie puede quitarte, es “molto importante”.
…………………………………………….
Resulta que en estos tres meses no son pocos los momentos en que te preguntas
si tienes derecho de tomarte un tiempo para “vivire” para “imparare”, para pensar en “la tua via” y en como vivirla…;
cuando sientes que los de tu alrededor ya están envueltos en las obligaciones de la vida que llegan siempre después de cada verano…
No son pocos los días que se hace extraña esta libertad, esta ausencia de obligación…
Y son bastantes los ratos en que se hace palpable que, a pesar de que todos nos quejamos,
terminamos viviendo cómodos al abrigo de nuestras rutinas, sean las que sean;
y que la “subita” libertad del tiempo “per se stesso” te pone frente a preguntas y sensaciones que a veces no son fáciles de encarar.
Pero ya veis…
Hoy, de pronto llega La Nonna, con su vida ya vivida, con sus ojos bien despiertos, y, mientras se coloca el pañuelo negro entorno a la “sua testa”, te dice todo esto…, en una conversación, que no dura más que un desayuno… y, al ofrecerle una silla, responde:
-“No, gracie mille”…ella no se sienta, no está cansada.
Y luego añade:
-“Michele, tesoro, partiamo pronto all´appuntamento con il dottore”.
lunes, 22 de octubre de 2007
Hellas
Mediterránea, con todo el sentido de la palabra…
(Que hasta ahora nunca había apreciado tanto como tal…)
Y es que, …siempre supimos que Grecia estaba ahí, en su sitio, entre Italia y Turquía.
Como un país que se desmigaja en medio del mar Egeo poco a poco.
Ya sabíamos que a las Islas Griegas se va de crucero…
y aunque no hemos ido a ninguna en esta ocasión, el recorrer la penínsulas que aún le quedan a Grecia, sujetas por hilos de tierra, nos hace pensar en cómo serán de bonitas aquellas que ya hace años salieron a navegar en medio del mar… y allí están, flotando.
Y sabíamos de su mitología… aunque muy poco, casi nada…
… y vaya con los Griegos!, qué historias! para explicarse el mundo…, para explicarse a si mismos…
Lo que no sabíamos es que a los mares de Grecia les crecen montañas junto a las playas, algunas sagradas como el Monte Athos, donde sólo entran monjes y hombres.
Y no sabíamos que al monte bajo le crecen olivos porque la diosa Atenea le da patadas al suelo y entonces, surgen hasta la misma orilla del mar (o al menos, así dicen que ganó a Poseidón la batalla por la ciudad de Atenas);
Y que en las montañas del Olimpo, los dioses preparan tormentas con rayos y centellas y que a la mañana siguiente te dejan el cielo claro para pasear unos bosques que huelen… ummmm… a bosque del Olimpo, suponemos…
Y que en esas mismas montañas, bellísimas, que vigilan el mar a sus pies, los dioses te mandan un zorro por la noche para que coma contigo la cena… o mejor dicho, que se haga amigo tuyo hasta que terminas dándole tu cena… y entiendes de dónde viene la expresión “mas listo que un zorro”.
Y es que Hellas, es el país de la nieblina perpetua, entre sus mares y montañas, entre sus ruinas y sus presentes, es un país del mediterráneo, donde uno, bien podría querer quedarse a ver como se desmigaja con el paso lento del tiempo.
………………………………….
Verdaderamente se nos ha pasado un tiempo largo sin dar muchas noticias de vida. Y es que, casi sin darnos cuenta, hemos estado un mes en Grecia, y aún así, se nos ha hecho corto.
Antes de eso, y tras recorrer Rumania, pasamos por Bulgaria, pero allí, no nos paramos mucho: unos días en el Mar Negro, donde se adivina que hubo tiempos turísticos mejores, aunque no sabemos cuándo… y que ahora parece que algunas cosas se están rehaciendo: nuevas promociones de hoteles, esfuerzos de promoción hacia la Europa que la mira como “país con potencial” etc…
Estuvimos un tiempo en el interior, en Kazanlak, un valle famoso por sus rosas, y en Hisarja, un lugar lleno de fuentes termales, unas 40.
Y de allí a Sofia, la capital, con un ritmo calmo, el domingo en que la visitamos, calles amplías, donde parece que andan con ganas de ser cada vez más Europeos… pero no os vamos a engañar, echábamos de menos el bullicio de los pueblos cerca del mediterráneo.
Nuestro paseo por centro Europa nos ha hecho apreciar la diferencia de la cultura con pasado comunista y dominio soviético de la que ha crecido junto al mediterráneo.
Llegar a Grecia fue como llegar a casa; no sólo porque el sol nos ha acompañado todo este tiempo por el país de los marineros, sino porque todo se nos ha mostrado más abierto, más caluroso,…en general.
Aquí hemos permanecido más tiempo, hemos recorrido parte del país con mis padres, que volaron a Atenas para pasar una semana juntos y recorrer parte del Peloponeso (Atenas-Nafplio-Tolo-Esparta-Mistras-Corinto);
unos días estupendos de reencuentro, de charlas, de repaso de estos meses, de compartir tortillas de patatas, de playas y acrópolis, de ruinas, de campings, de musakas y risas.
Grecia ha sido un punto de inflexión en nuestro viaje, porque aquí empieza a terminarse nuestro recorrido hacia el Este de Europa y es el punto desde el que empezamos nuestro regreso…sin dirección fija.
Desde Grecia hemos iniciado nuestro camino de retorno, con el otoño, hacia algún lugar, quizá en Italia, quizá en Francia para permanecer un tiempo y hacer la vida. Aún no sabemos bien dónde, pero el cuerpo, con la llegada del frío, nos pide que nos mezclemos con el calor de la gente de los lugares aún más, que paremos y disminuyamos nuestro ritmo de kilómetros (van 13.000 en estos 3 meses) y bueno, que ante la proximidad del invierno, nos abriguemos bien para dejarnos mecer por días de viento y nos resguardemos de los días de lluvia.
Todo esto que os contamos, os lo escribimos ya desde Italia, hace una semana que partimos de Grecia, país que abandonamos por mar, camino de Bari, y de allí, a Cerdeña, la “Isola Meravigliosa” donde vive Michelle el amigo de Iván y donde las playas son color esmeralda y los turistas ya se han ido….
Besos y abrazos para todos,
Ivan y Adela.
El Templo de Atenea en Delfos
Mamà y Papà en furgoneta...jejeje...
Mistras, la ciudad bizantina junto a Esparta
Tortillas en Tolo